10 de noviembre de 2008

Todo empezó un 28 de agosto de 1950, fui la cuarta de los hijos nacidos y la segunda que vivía, ya que mis dos hermanos mayores ( varones ) murieron los dos a los nueve meses, y curiosamente el mismo día, pero con tres años de diferencia ( según me contó mi madre), después tuvieron a mi hermana Juani y dos años después, nací yo. No se cuanto pese al nacer, pero si que me crié bastante bien, para los años que corrían, pues en los años 50 se pasó mucho hambre en Madrid y en casi toda España, pero todo gracias a que mi madre me estuvo dando el pecho hasta que tuve dos años, y por que una vecina la dijo que ya era hora de que aprendiese a comer, sino, yo creo que seguiría mamando. La vida de mi madre no fue muy buena que digamos, paso muchas calamidades, nació el 27 de Febrero de 1925, en Madrid, a los seis años, murió su padre dejando a mi abuela viuda con 30 años y cuatro hijos, analfabeta, (y no por que no supiese leer, ni escribir, que si sabia, ya que ella fue la que enseño a mi madre a hacerlo), si no por su forma de actuar, ( pues, también según me contaba mi madre, mis bisabuelos eran de raza gitana) se tuvo que poner a trabajar en el campo para poder dar de comer a sus hijo, a mi tía la mayor la pudo meter en un ¿colegio? interna ( esta es otra historia bastante dura que se tendría que contar a parte), a mi siguiente tío, lo metió a servir en una casa, pues en esa época, también se ponía a servir a los hombres, y a mi madre y a su hermano pequeño, estuvieron una temporada larga viviendo en Useras con mis bisabuelos, que eran tratantes de ganado ( tenían ovejas, gallinas etc...) y se dedicaban a venderlo por las Ferias de los pueblos. A mi madre y a su hermano los mandaban a pedir por las casas pan para los pollos ( solo podía coger pan, si llevaban otra cosa, cuando llegaban a su casa les daban una paliza, y la mayoría de las veces con las tenacillas que tenia mi bisabuela para coger el carbón de la lumbre, o, con el cinturón de cuero de su abuelo), aprendió a leer y a escribir, sola, con la ayuda de mi abuela y los periódicos que ella le traía, y, cuando podía, se colaba en un colegio cercano, pero como no estaba apuntada, al pasar lista la echaban a la calle. La temporada que paso con sus abuelos fue muy dura, vivía también con sus primos y sus tíos, que eran de armas tomar, en una casa de una sola planta, con un terreno en el cual tenían el ganado, parras y un pozo. Sus primos y su hermano solían comerse las uvas de la parra y echarle las culpas a mi ella, un día, aparte de las uvas se comieron algo mas, no recuerdo el que, y como siempre , las culpas fueron para mi madre, ella se defendió, pero su abuela no la creyó, y para saber si decía la verdad, después de darla una paliza, la saco al patio, retiro la tapa del pozo, y la inclino diciendo que si no decía la verdad la tiraria dentro. Cuando empezó la Guerra Civil mi madre tendría unos 11 años, vivían en la calle Ferrocarril, allí estuvieron unos años, asta que los evacuaron, primero a la zona del Puente Praga, y después se marcharon con unos tíos pasado el Puente de Ventas, creo recordar y allí se quedaron hasta el final de la guerra que les dieron una (casa) en los pabellones de Auxilio Social que construyeron en Bravo Murillo-Calle La Coruña, en Estrecho. Durante ese periodo de tiempo (3 o 4 años) recuerdo algunas cosas curiosas que la pasaron. Por ejemplo, yendo por la calle recién comenzada la guerra, dice que habían algunas refriegas (disparos) por las calles, cuando, la bajo su primera menstruación, como nadie la había contado nada de eso, al verse la sangre que la corría por las piernas, salio corriendo a su casa, pegando gritos y llorando ¡¡Que me han pegado un tiro, que me han pegado un tiro!! Ya en su casa una vecina le explico lo que la había pasado y la dio unos trapos (en esa época no existían las compresas) para que se los pusiese y dejase de mancharse la ropa.